
Consume por todo, celebra y consume, llora y consume, trabaja y consume, enseña a consumir y sigue consumiendo.
Antes de la llegada de los españoles los niños originarios jugaban con pequeñas figuras con forma de animales hechas de barro o mimbre, trastecitos, muñequitos y muñecas articuladas de trapo o madera, vasos silbadores, sonajas y silbatos, así como pelotas de hule.
Después de la mal llamada "Conquista" hubo un cambio en los materiales: Llegaron las muñecas de porcelana y de cartón, los papalotes, los animales de plomo, los soldados,etc.
Debido a la mezcla cultural encontramos los trompos, las canicas, la pirinola, los baleros y los yoyos- entre muchos otros-Al pasar los años las muñecas no solo cambiaron de material, también de rasgos. Perdieron toda su identidad cultural; de pronto eran rubias y de piel blanca. Ya no tenían vestidos del telar, sino de fábrica. Ya no se parecían a nuestras niñas, pero nuestras niñas querían parecerse a ellas...
¿Somos conscientes de que los juguetes de ahora ya no están hechos para divertir a los niños? Están diseñados para hacerles desear cosas, estilos de vida a los cuales probablemente jamás accederán, estéticas que no les pertenecen, crueles ilusiones dentro de una caja de colores llamativos.
¿Podemos hacer entender a los niños el error que cometieron nuestros padres con nosotros mismos? ¿El error que nosotros también cometemos? ¿Podemos hacer entender a nuestras niñas que no necesitan ser rubias, medir 1.90. tener las medidas "perfectas"- según esta sociedad- y ser de piel blanca? ¿Podemos hacer entender a nuestros niños que no son Thor ni Batman? ¿que no necesitan vivir esclavizados toda una vida trabajando para alguien más y tener la ilusión de obtener el Ferrari rojo en vivo y a todo color? ¿Podemos hacer que los niños aprendan a quererse por lo que son y no por lo que la sociedad quiere que sean? -incluyendo a sus padres-




